Apodada ahora "Miss Prusia" por los responsables de la exposición, debido a su belleza, esta reina consorte fue probablemente la más popular de Prusia, solo por detrás de Federico el Grande. Luisa alcanzó el trono a los 21 años de edad, tras haberse casado con el heredero a la corona, Federico Guillermo III, y murió en 1810 a los 34 años.
Durante la presentación de la exposición, los organizadores se refirieron a ella como la "reina de corazones de principios del siglo XIX", ya que el duelo colectivo por su muerte es comparable "con el que aconteció con la pérdida de la princesa Diana de Gales" en Gran Bretaña en 1997. "Fue una figura sin precedentes en la historia de la dinastía, ya que tenía virtudes como la modestia, la gracia y la bondad, además de la belleza", indicó el comisario de la exposición, Rudolf G. Scharmann. La reina dio a luz a diez hijos, de los cuales siete sobrevivieron, y posó como modelo para diversos artistas.
Tras la guerra con Francia, Luisa se reunió con Napoleón para intentar negociar una rebaja en los castigos impuestos a Prusia, que finalmente no consiguió pero que fue entendido como un ejemplo de que "arriesgó su vida por el pueblo". Su figura inspiró la creación de organizaciones conservadoras tras la abolición de la Monarquía, en 1918, y guió círculos antidemocráticos y antisemitas, entre ellos los Nazis, quienes apelaron a su imagen de "servidora de la patria" para que el pueblo "luchara hasta la última gota de sangre" durante la II Guerra Mundial. Los restos de esta reina se encuentran en un Mausoleo en los jardines del Palacio de Charlottenburg, que tras su restauración permite ahora a los visitantes ver la tumba de mármol de la reina.
Además de la exposición sobre la vida de Luisa, que se abrirá el sábado y se mantendrá hasta el 31 de mayo, una nueva ala del Palacio mostrará las dependencias en las que vivió. Las dependencias han sido reconstruidas prácticamente en su modo original, gracias al reciente hallazgo de un inventario que data de 1810 y que ofrecía datos exactos sobre la situación de los muebles y enseres de Luisa. Desde mayo hasta finales de octubre tendrá lugar otra exposición que albergará un proyecto de artistas contemporáneos, quienes intentarán recoger la historia y la atmósfera de la romántica isla de Havel, a las afueras de Berlín, y uno de los lugares favoritos de la reina.
La tercera de las muestras programadas para celebrar el 200 aniversario de la muerte de Luisa tendrá lugar en los Palacios de Paretz y Schlossremise, en los que se expondrán trajes y accesorios que le pertenecieron.