La reina mostró especial interés en la sección de arte arcaico y se detuvo en el espacio en que falta una de las estatuas Cariátides (doncellas) que servía de base en el templo de Asclepios y que fue traslado al Reino Unido en el siglo XIX por el diplomático británico Thomas Elgin. También recorrió durante casi dos horas las salas del museo que en su tercera planta alberga la sala del templo del Partenón, donde se encuentran las piezas originales de los frisos.
También están expuestas en copias de diferente color aquellas piezas que fueron saqueadas por Elgin, que se encuentran actualmente en el Museo Británico de Londres. De los 160 metros de frisos del Partenón, la mitad se encuentran en Londres, otros 50 en Atenas y el resto fue destruido. Grecia solicita desde hace años la devolución de los frisos y las metopas pero el Museo Británico se niega para no ocasionar un precedente en la devolución de reliquias. Pandermalis mostró a la reina Sofía unas piezas devueltas en condición de "préstamo permanente" de trozos de los frisos del Partenón por el Museo de Palermo y el del Vaticano, que habían sido saqueados en el siglo pasado.
El nuevo museo contiene gran parte de las piezas arqueológicas que datan desde hace 2.500 años y de épocas posteriores, que se encontraban en el antiguo museo que se cerró o en sus bodegas y también las reliquias que se encontraban repartidas por diversos museos nacionales por falta entonces de espacio. El museo hace un recuento de la historia de la Acrópolis y de las diferentes épocas, reflejadas en las estatuas, cántaros y objetos encontrados desde el siglo XIX.
El martes, doña Sofía estuvo presente en la inauguración de una exposición del pintor catalán Joan Miró en el centro cultural Teloglu, en la ciudad de Salónica, al norte de Grecia, y finalizó ayer el viaje a su país de origen.